La idea es tentadora: ese armario con quince portátiles que ya no arrancan bien vuelve a la vida, gratis y en una tarde. ChromeOS Flex hace exactamente eso en muchos casos. Pero antes de dedicarle una tarde conviene comprobar cuatro cosas, porque no todos los equipos valen ni todo funciona igual que en un Chromebook.
Ya contamos qué es ChromeOS Flex y qué aporta a un centro educativo. Este artículo va de lo que conviene mirar antes de decidir, para no llevarse sorpresas a mitad del despliegue.
Google pide unos mínimos concretos para instalar ChromeOS Flex:
Ese último punto es el que más despliegues frena en centros educativos. Si los equipos llegaron con una BIOS bloqueada por contraseña y nadie la tiene apuntada podemos tener problemas de acceso.
Google mantiene una lista de modelos certificados que ha probado y optimizado, y recomienda instalar ChromeOS Flex solo en ellos. Se puede instalar en equipos no certificados, pero entonces nadie garantiza que la webcam, el audio o el WiFi funcionen.
Y aquí os dejamos un dato y es que cada modelo certificado tiene su propia fecha de fin de soporte. A partir de ese momento el modelo deja de recibir asistencia y de entrar en las pruebas de Google.
Las fechas varían mucho de un equipo a otro, y algunos modelos llegan hasta 2032. Antes de reutilizar un parque entero conviene mirar modelo por modelo, pues reutilizar un equipo cuyo soporte termina el año que viene puede valer para este curso, pero no para el siguiente.
ChromeOS Flex no es exactamente ChromeOS. Comparte la base, pero al instalarse sobre hardware que no fue diseñado para él y pierde algunas capacidades. Cosas que conviene saber antes de comenzar la instalación:
Nada de esto es invalidante, para un aula de informática, un carro compartido o los ordenadores de aula, casi no es relevante. Pero si el centro tiene un software de gestión que solo funciona en Windows, esos equipos se quedarían fuera y hay que decidirlo antes de ponerse a instalar.
ChromeOS Flex se puede instalar sin licencia, y mucha gente lo prueba así. Pero sin la licencia Chrome Education Upgrade cada equipo va por libre: no hay consola, ni políticas, ni control de accesos, ni gestión remota.
Para algunos equipos, puede valer. Para un centro entero, la diferencia entre un despliegue gestionable y quince ordenadores sueltos está justo ahí. Es la misma lógica que aplicamos al resto del soporte IT del centro: sin gestión centralizada, el ahorro inicial se paga después en incidencias.
Antes de instalar nada, hacemos inventario del parque y lo cruzamos con la lista de modelos certificados y sus fechas de soporte. De ahí salen tres grupos: equipos que se reutilizan con Flex, equipos que conviene renovar porque no compensa, y equipos que se quedan en Windows por algún software concreto.
Después, un piloto pequeño antes del despliegue completo. Es la forma de detectar el WiFi que no tira o la BIOS bloqueada cuando afecta a cinco equipos y no a ciento cincuenta.
Si tienes un armario de portátiles parados o un aula con equipos que se quedaron en Windows 10, podemos revisar qué parte de ese parque tiene una segunda vida real y cuál no la tiene.